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Lo que hay detrás de un petardo

Hoy es el último día del año y, tal y cómo viene sucediendo en el mes de diciembre, algunas personas no podemos salir a la calle como nos gustaría. Otras, ajenas a nuestras circunstancias, no saben lo condicionante que la pirotecnia puede ser para nosotras. Pero la realidad es que el uso de “petardos” puede tener consecuencias, a veces muy graves, en humanos y no humanos. petardos

Viniendo éste artículo de una entidad protectora de animales, pensaréis que vamos a dedicarlo a explicar el daño y los peligros que suponen los “petardos” para la fauna, y lo vamos a hacer, pero no nos vamos a quedar sólo en eso. Nos gustaría que al leerlo, mucha gente tome conciencia y, a partir de ahora, cambie su forma de celebrar las fiestas para que de verdad sean felices para tod@s.

La explosión de un petardo puede alcanzar más de 100 decibelios. Si el umbral para sufrir algún daño es de 90, ya nos estamos pasando y poniendo en riesgo nuestro sistema auditivo. Pero pensemos ahora en aquellos humanos y animales cuya sensibilidad auditiva es mucho mayor. El estruendo se multiplica y su efecto en el cerebro desencadena otras reacciones fisiológicas. Es por eso que os animamos a seguir leyendo y difundir lo que les sucede a muchos seres en los que deberíamos pensar antes de comprar petardos a nuestros hijos:

  • Niñ@s y adult@s con TEA (Trastornos del espectro autista). Para ellos no hay ni noche buena, ni noche vieja. nena-asustada-llorando Hay padres y madres que esta noche se encerrarán con sus hijos/as 15 minutos antes de las doce campanadas para protegerles y tratar de calmarles y aislarles del ruido lo máximo posible.  Para una persona con una sensibilidad de este tipo, la explosión de un petardo es similar a una CATASTROFE.  Su sistema responde como si hubiera una situación de emergencia máxima y todo su organismo se descompensa con el pánico. Miedo a la muerte y bloqueo son sólo algunas de las sensaciones que experimentan. Desde aquí queremos mandar nuestro apoyo y cariño a estas familias y sobre todo nuestro deseo para que pronto estos niños y niñas puedan abrir sus regalos de Papá Noel con su familia en vez de terminar la noche en el hospital con sedación para evitar que se autolesionen.
  • Personas y animales con problemas de corazón. Desgraciadamente hace unos días leíamos la historia de Pancho, cuyo corazón no pudo sobrevivir a la “Noche buena”. Aunque es uno de mis miedos, trato de no pensar en lo terriblemente triste que es perder a un compañero de cuatro patas porque alguien se divertía tirando petardos (probablemente ajeno a las consecuencias que ésto provoca en otros).
  • Niñ@s y adult@s con PCI (Parálisis Cerebral Infantil) y algunos trastornos neuromusculares. Para ellos y ellas estos son días de crisis. El ruido de los petardos hace que sus extremidades se queden rígidas, pueden tener crisis convulsivas y necesitar acudir al hospital.
  • Muchos perros (la mayoría) tienen pánico.  Para ellos un petardo es un estruendo horroroso que indica un peligro grave e inminente. Mientras están en casa los síntomas son (entre otros): taquicardia, jadeo (su sistema vegetativo se altera ante la situación de pánico), temblores, incontinencia urinaria y ansiedad.
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    Gotta espera una familia en ANAA

    Si están en la calle, el miedo es tan fuerte que les hace huir desesperadamente. Esto hace que muchos de ellos terminen vagando perdidos lejos de sus casas o atropellados y sus familias buscándolos durante días. Si están en el jardín pueden sufrir graves daños, e incluso la muerte, al tratar de entrar en casa para refugiarse (ojo con los cierres metálicos). Nunca los dejes atados.

  • Los gatos son animales de una sensibilidad extrema. Como felinos su sistema auditivo y su propiocepción están diseñados para recoger información detallada a gran distancia.
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    Gulki espera familia en ANAA

    Así que imaginad lo que supone para ellos el estallido de los petardos. Pensad en el estrés que sienten. Algo así cómo si a nosotras nos colocaran un altavoz junto a nuestro sistema vestibular. Una verdadera tortura.

  • Personas y animales con epilepsia. Puede que un sólo petardo no desate una crisis, pero en función del tipo de epilepsia que padezca, en estos días un epiléptico puede sufrir más ataques. Sobre todo cuando el ruido interrumpe sus sueño. Para quien no esté familiarizado, durante un ataque epiléptico el cerebro sufre una “tormenta eléctrica”. Los animales suelen recuperarse antes que las personas, las cuales normalmente pasarán el resto del día en reposo y/o medicados.
  • Nuestros mayores. Para ell@s no es un “susto”. Dependiendo de cómo se encuentren, estar oyendo el ruido de petardos desde la calle, les provoca mucha ansiedad. Si están afectados de enfermedades como el Parkinson la cosa es aún más seria ya que se puede activar la espasticidad de sus piernas (rigidez involuntaria que no cede y provoca dolor) y bloquearles durante horas.
  • Los bebés. ¿Podéis imaginar estar recién llegados a este mundo, tras nueve meses en el útero materno y recibir de repente el impacto auditivo que supone un petardo? ¿el miedo y la ansiedad que pueden sufrir? ¿y el riesgo que existe para su recién estrenado sistema auditivo?

Son muchos los colectivos que demandan un cambio en las ordenanzas – de hecho en muchos municipios está prohibido el uso de pirotecnia, pero no existe una vigilancia de cumplimiento muy estricta – razones de salud no faltan. Seguiremos pidiéndolo.

Mientras luchamos por cambiar las leyes y soñamos con fiestas de las que disfrutemos TODOS/AS ¿Qué os parece si individualmente probamos a cambiar nuestras costumbres? ¿Podemos difundir y compartir esta información? Contamos contigo, con tu empatía y con tus ganas de crear un mundo mejor. familia-feliz-2017

A continuación os dejamos algunas ideas y enlaces con pautas para tratar de llevar lo mejor posible las épocas de pirotecnia:

Consejos

  •  Para familias con personas sensibles y/o animales de familia. Te recomendamos que hagas carteles breves explicando que en esa casa-bloque-barrio viven “seres” cuyas enfermedades pueden empeorar y que les ruegas que no tiren petardos. Yo probé a hacerlo un año en mi barrio de Pinto (Madrid) y me llevé una grata sorpresa, ya que, al leer el cartel que indicaba que en ese portal vivía “un epiléptico” (Kine es un perro), la gente dejó de tirarlos o, al menos, se fueron más lejos. A veces no somos conscientes de lo empática que en realidad es la gente cuando les compartimos nuestras necesidades. Prueba a explicarle a tu comunidad cuales son tus miedos y tus necesidades ¡no podemos juzgarles si no tienen la información!
  • Para los directores de residencias de tercera edad, (y otros colectivos vulnerables)  os invitamos a hacer una campaña ciudadana un par de semanas antes de las fiestas y que sean algunos/as de los residentes los que expliquen a los vecinos lo molesto  y peligroso que puede resultar para algun@s de ell@s.

¡Feliz año 2017!

Sonia Callejas

Links:

 

<a href=”http://www.freepik.es/foto-gratis/madre-con-su-bebe-y-su-perro-en-brazos-en-navidad_982651.htm”>Diseñado por Freepik</a>

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Querido Papá Noel

                                                                                                      Madrid, 18 Diciembre 2016

Querido Papá Noel.

Como este año he aprendido a hacer muchas cosas, me gustaría que me trajeras la muñeca ingeniera, un disfraz de Spiderman, el set de maquillaje princess pink y un perro de los del anuncio del papel higiénico.

Espero que me traigas todo. Un beso muy fuerte. Macarena

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                                                                                  Polo Norte, 18 Diciembre 2016

Querida Macarena,

Gracias por escribirme un año más. Con lo bien que te has portado, te mereces todos los regalos que me pides, pero hay uno que no depende de mí.

Cómo sabes, Macarena, los perros son seres vivos y por eso, yo no puedo regalarte uno. Si te gustaría compartir tu vida con un animal te voy a  proponer un juego: tienes que reunir a todas las personas que viven en tu casa y escribir una lista de las necesidades del animal y los cambios que tendríais que hacer en casa si viviera con vosotros.

Si después de elaborar la lista y de compartir vuestras respuestas, todos y todas seguís queriendo incorporar un animal a vuestra familia, conozco un montón de protectoras que seguro que se pondrán muy contentas de que os acerquéis a preguntar para adoptar a uno.

Un beso muy fuerte y sigue siendo tan buena. Papá Noel.

Papá Noel y Los Reyes Magos reciben muchas cartas como la de Macarena, por eso hoy os pedimos a todos sus  ayudantes que valoréis cuidadosamente esta decisión. Los beneficios de ampliar la familia con un animal son muchos, pero su bienestar debería estar por encima de estos. Os proponemos sentaros a reflexionar planteándoos estas preguntas:

  1. ¿Qué sabemos de las costumbres y necesidades de la especie?
  2. ¿Tenemos tiempo para estar con el animal?
  3. ¿Quién se quedará con él si no lo podemos llevar a algún sitio?
  4. ¿Sabemos los gastos que conlleva llevarlo al veterinario? ¿Podemos hacer frente a imprevistos?
  5. ¿Cómo se educa?

Un animal de familia es una gran responsabilidad y en el momento que llega a nuestra casa se convierte en un miembro más de la familia. Esta reflexión es una oportunidad ideal para trabajar la responsabilidad con nuestr@s hij@s.

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Cornelia espera la llegada de una familia responsable

Si todas las familias hicieran este pequeño ejercicio que os planteamos, evitaríamos muchos de los más de 100.000 abandonos que se producen en este país cada año.

Si después del análisis de la situación y una profunda reflexión decidís que estáis preparados, informaos en la protectora más cercana y descubrir las ventajas de la adopción frente a la compra. No dudéis en entrar en nuestra web: www.anaaweb.org y transmitir este mensaje a otros “ayudantes” que estén pensando en ampliar la familia con un “cuatro patas”.

Aprovechamos para desearos mucha consciencia y mucha paz en estas fiestas.

Todo el equipo de ANAA Educa

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El desarrollo de las competencias emocionales.

Hoy vamos a escarbar un poco más en el papel que juega la inteligencia emocional en el ámbito educativo y la protección animal. En el post anterior os contamos un ejemplo de cómo la educación de las emociones puede evitar situaciones de violencia, pero ¿por dónde se empieza? Lo haremos mirando hacia dentro y contactando con quienes somos y cómo nos sentimos: la conciencia emocional.

Desarrollar esta competencia en la vida adulta requiere mucho valor. Es un viaje de introspección en el que descubrimos nuestra luz, pero también nuestras sombras. Socialmente estamos programados para admirar lo “positivo” y rechazar lo “negativo”. Desde la infancia se nos enseña a etiquetar y catalogar las sensaciones, los comportamientos y las situaciones. Enjuiciamos, clasificamos y reprimimos lo que “no gusta” de nosotros. De niños hemos oído: “si haces esto fulanita no te va a querer y vas a estar muy solo ¿tú quieres eso?” – Y entre pucheros ahogamos nuestra expresión y maquillamos “lo feo” para que no se vea. Pero “lo feo” va a terminar saliendo y, cómo veíamos en el post previo, no lo hará de la mejor manera.

En la infancia tenemos la oportunidad de pintar nuestro propio lienzo. Cuando llegamos a este mundo somos una hoja en blanco, un nuevo brote que debería recibir ayuda para asentarse en esta vida y crecer hacia donde quiera ir. Pero, ¿cómo guiamos a los niños y niñas a conocerse a sí mismos y aceptarse?

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Imagen de freepik

Una buena herramienta para los ciclos de infantil y los dos primeros ciclos de primaria es contarles un cuento. En nuestro caso, para fomentar la tenencia responsable de animales de familia, elegimos historias de animales que fueron abandonados y encontraron un nuevo hogar. Nos deshacemos de los detalles escabrosos y los transformamos en cuentos con final muy feliz. Os mostramos aquí cómo serían los pasos para desarrollar la conciencia emocional con este ejemplo:

  1. Les ayudamos a conectar con sus emociones. A lo largo de la historia hacemos paradas para plantearles preguntas tipo: ¿cómo os hace sentir esto? ¿cómo es esa emoción? ¿dónde la sientes? ¿te gusta sentirte así? ¿de qué te avisa esa emoción?
  2. Juntos le damos nombre a esas emociones. Nombrar es reconocer. Cuando somos capaces de darle una representación (forma, sonido, etc…) a algo, estamos aceptando que existe, le estamos dando su lugar. En la historia la pregunta para este punto sería: ¿cómo se llama esa emoción?.  La película “Del revés” (Inside out) ha sido una gran ayuda para el desarrollo de esta competencia. El hecho de “personalizar” lo abstracto (ponerles cara, cuerpo y voz a las emociones) es siempre un acierto con los más pequeños (y con muchos grandes).
  3. Comprendemos las emociones del otro. Cada personaje experimenta diversas emociones en el transcurso de la historia. Exploramos qué sienten, cómo lo sienten y qué creemos que necesitan: ¿cómo creéis que se siente x? ¿qué os hace pensar que se siente así? ¿qué le puede hace sentir así? ¿qué puede necesitar? Recordad que no hay respuestas correctas o incorrectas. NO HAY JUICIO.
    *El vínculo entre los niños/as y animales de familia es algo mágico. Durante la primera etapa de nuestra vida los consideramos nuestros iguales y más adelante los vemos como “hermanos pequeños” a los que hay que proteger. Es por eso que en muchos casos vais a descubrir que se genera más fácilmente empatía ante el dolor de un perro o un gato que ante un compañero de clase. No juzguéis. Se trata de aprovechar la oportunidad para trasladarlo a todo tipo de relaciones.
  4. Descubrimos que, si no pensamos, a veces las emociones nos llevan a hacer cosas que no queríamos. Pero si llevamos primero la emoción a visitar a la sabia razón, el resultado de nuestras acciones puede ser muy diferente. En las vidas de animales que han sido abandonados encontramos muchos ejemplos para ilustrar la conexión entre emoción –  cognición – acción:
    • Familia que compra un animal para darles un “regalo” a sus hij@s sin haber valorado previamente todo la responsabilidad que supone cuidarlo. El animal se convierte en una “carga” en vez de un premio.
    • Padres/madres superadas por el “mal comportamiento” del animal que en un brote de desesperación decide “deshacerse” de él (regalarlo, llevarlo a la perrera, etc.).
    • Violencia hacia animales de familia por ignorancia de las costumbres y necesidades de la otra especie (cachorro que muerde muebles, araña, se orina en casa, etc.).

Lo más importante de estas sesiones es acompañarles en el descubrimiento y finalizar resaltando las infinitas posibilidades que tenemos de hacer las cosas de manera distinta (creatividad). Siempre reservad tiempo para generar alternativas, escuchadlas todas, os sorprenderá descubrir las soluciones que los niños y niñas ofrecen a este tipo de problemas. Esto alimentará su autoestima haciéndoles sentir agentes activos del cambio. Y despediros haciendo una ronda de emociones pidiéndoles que de uno en uno respondan: ¿cómo te sientes ahora?

Cómo podéis imaginar, en lo que a la tenencia responsable se refiere, tenemos garantía de que, cuando sean personas adultas, el abandono no estará entre sus opciones ;-).

¿Quieres saber más? No te pierdas nuestro próximo post en el que compartiremos herrameintas para desarrollar la siguiente competencia: la regulación emocional.

Sonia Callejas Martín

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Visitas al centro de adopción de ANAA

Termina el mes de octubre y con ello las primeras visitas de grupos escolares al centro de  adopción de ANAA. Durante las últimas tres semanas, hemos tenido la suerte de recibir a más de 250 chicos y chicas de varios colegios y poder pasar con ellos unas jornadas inolvidables. visita-alkor-cerditas
Cada jornada se dividía en dos partes. Una actividad más lúdica, a la vez que formativa, que consistía bien en una gymkhana por las instalaciones donde los chicos y las chicas tenían que realizar la labor de detectives y averiguar qué  le había pasado a un animal que había sido abandonado, o bien buscar al “adoptante perfecto”para una serie de animales que esperan una familia responsable en el centro de aodpción. Estas actividades sirvieron para reforzar los aspectos más importantes sobre la tenencia responsable de  los animales de familia, todo ello de una manera participativa y cooperativa.visita-1o-eso
La segunda parte consistía en una visita por las instalaciones de ANAA. Los chicos y las chicas pudieron experimentar de primera mano toda la labor que los voluntarias/os y personal del centro realiza cada día con los animales. Fue una experiencia muy bonita. La implicación de todos los chicos y chicas, la empatía que mostraron con las historias de los animales y la alegría al descubrir que muchas familias adoptan fue el cierre perfecto para una jornada llena de emociones.
Al terminar todos compartían lo mismo, las ganas de contar todo lo vivido a su familia y amigos y el gran trabajo que queda por hacer. Desde aquí queremos dar las gracias a todos los grupos que han pasado en este mes por ANAA y a sus profesoras/es.
¿Y tú? Estás pensando en organizar una jornada con ANAA Educa? Envíanos un email y te haremos llegar todos los detalles.
Macarena Úbeda
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El acoso escolar y el maltrato animal

La prevención del bullying es un buen ejemplo de cómo la protección animal se convierte en un puente para desarrollar competencias emocionales. Hay un importante paralelismo entre acoso escolar y maltrato animal. Los roles son claros y la víctima se identifica a menudo con el animal indefenso. El agresor, sin embargo, sufre un pequeño shock cuando descubre las posibles consecuencias de sus actos a través de los ejemplos que mostramos con animales. El daño se hace más consciente ya que niñ@s y jóvenes empatizan más facilmente con animales de familia. Sin imágenes duras ni relatos escabrosos, se genera un interesante debate en el aula y se expresan más emociones que si los protagonistas fueran dos humanos.  Atravesamos las fronteras de los juicios para entender por qué el acosador tiene ese comportamiento, buscamos la empatía hacía él/ella y al final del taller son los propios alumnos/as quienes desarrollan estrategias de prevención que obviamente sirven para los dos ámbitos.

Os presentamos una historia real de bullying en forma de exclusión. En esta historia la víctima del acoso puede acabar convirtiéndose en agresor ¿qué determinará el final de la historia?

El niño invisible

Suena el timbre del recreo y todos arrastran las sillas y gritan. La maestra abre la puerta y decide pasar por alto el orden de la fila, es el primer día y todos y todas necesitan un respiro. Cuando levanta la mirada ella ve que él apenas se ha movido de su sitio. Parece querer llamar la atención otra vez, ahora dice que no encuentra el bocadillo. La maestra lo resuelve con un gesto y unas galletas para poder cerrar la clase sin mirar atrás.

En el patio rápidamente se organizan los grupos. Pablo ha traído el balón firmado y será él quien elija equipo. Los amigos primero, los más rápidos y fuertes después. Ya están, dos equipos de ocho y Álvaro, que está escayolado, pita el comienzo de partido. 

Él observa en la distancia. No ha querido acercarse para no tener que escuchar lo que ya sabe. El fútbol no es lo suyo. Y cuando tienes 11 años y no juegas al fútbol, tienes papeletas para convertirte en “el niño invisible del patio“.

Hace años lo intentó; Trató de jugar en todas las posiciones. Se esforzó por ser elegido. Pero solo sirvió para convertirse en objeto de burlas de los que sí eran equipo. Probó a llevar material de otros deportes: una pelota de baloncesto, malabares, raquetas de badminton…pero apenas consiguió la atención de un par de niños que Pablo inmediatamente reclamó como imprescindibles para su equipo. Aquel día sus raquetas acabaron en la papelera como fruto de “una broma” de uno de sus “compañeros”.

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Imagen de freepik

La tristeza se vistió de rabia y empezaron las peleas y el “mal comportameinto“. Ahora ya parece imposible quitarse la etiqueta de “niño dificil”. Lo más curioso es que, en el cole, nadie le preguntó cómo se sentía.

Esquivando balonazos llega al rincón de las chicas. Durante un tiempo ellas fueron su alternativa, pero algo ha cambiado. Cuando le ven acercarse le explican que ya no pueden jugar juntos, que él debería hacer cosas “de chicos”. Incluso Lucía le trata diferente, su amiga desde la escuela infantil, se siente incómoda cuando él se sienta a ver su coreografía.

El rechazo duele. Duele cada vez más. La rabia está a punto de hacerle explotar…no importa que las cosas estén bien en casa. Él necesita ser acpetado y querido por su grupo. Y aquí no hay grupo para él.

Se aparta para que no le vean llorar. Se sienta de espaldas a tod@s y a TODO. Le cuesta encontrar algo que merezca la pena. Entre las lágrimas ve algo moverse cerca del muro. Oye ruidos y la curiosidad le gana el pulso a la desesperanza. Se acerca despacio y al asomarse encuentra dos ojos tan tristes como los suyos. Son unos ojos grandes, en una cara pequeña encuadrada por dos triángulos de orejas y unos bigotes de aristas. A esa cabeza le sigue un famélico cuerpo tricolor y un rabito que se mueve despacio en señal de alerta. Ella también está sola y necesita un amigo. Él cuidará de ella. Conoce todo lo que necesita y le sobra cariño;  Para salvar vidas no hace falta ser bueno en fútbol…

En este caso el niño siente empatía por el animal abandonado. Se identifica con ella y transforma su rabia en compasión y ayuda. La exclusión que sufre en el colegio está compensada con una familia que fomenta valores de respeto.

En otros casos, este niño podría dirigir la rabia que le provoca el rechazo de sus compañeros hacia ese animal indefenso y agredirlo. De esta agresión nacería una tendencia que tarde o temprano se extendería a otros humanos. No olvidemos que el/la niño/a que insulta o agrede es una persona que está sufriendo y necesita herramientas para poder expresar y canalizar de manera sana sus emcociones.

ANAA educa desarrolla talleres diseñados para la prevención del acoso escolar.  Si quieres conocerlos escríbenos a: educacion@anaaweb.org.

Sonia Callejas Martín

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Concienciar en positivo

Antes de arrancar este post he decidido consultar el significado del verbo “Concienciar” en el diccionario de la RAE y éste ha sido el resultado:

1. tr.  Hacer que alguien sea consciente de algo.
2. prnl. Adquirir conciencia de algo.

Nos ha parecido el pie perfecto para la reflexión que os proponemos. Hoy en día no son pocas las causas que requieren una toma de conciencia por parte del ser humano. Analizando las vías por las que normalmente se lleva a cabo esta “concienciación” vemos que todas llaman a la puerta del sistema límbico buscando estimular a un par de emociones; normalmente a culpa y a miedo.

Es culpa la que no te deja terminar de comer sin enviar un mensaje de texto con la palabra “AYUDA” tras ver imágenes de bebés desnutridos en la televisión. Algunas somos incapaces de terminar el plato debido al nudo que se nos ha hecho en el estómago, a otras personas la culpa les paraliza. El objetivo es claro y el mensaje hace diana en el tálamo.

Es miedo el que a veces hace que cerremos el grifo mientras nos cepillarnos los dientes o que encendamos menos la calefacción al ver el ártico derritiéndose con un oso polar flotando a la deriva. El fin justifica los medios; pero ¿el efecto perdura? ¿llega a todos/as?

Necesitamos conocer las consecuencias de nuestros actos, saber lo que sucede más allá de nuestra zona de confort. Necesitamos que los expertos, las personas trabajando en campo, nos transmitan lo que está sucediendo para reaccionar e implementar cambios. Y la forma de hacerlo pasa, como hemos visto, por conectar estos hechos con emociones. Ahora bien, ¿y si probáramos a activar emociones positivas? ¿qué pasaría si en vez de tocar el timbre del miedo fuésemos capaces de concienciar mostrando consecuencias positivas? ¿funcionaría?

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Imagen de Claudia Balasoiu / Freepik

Cuando nació ANAA educa, los centros educativos nos invitaban a dar charlas para concienciar a sus alumnos/as sobre el problema de maltrato y abandono animal. Llevábamos historias tristes con finales felices, imágenes de animales que hablan con sus ojos y un discurso que, en ocasiones, generaba rabia y culpa. Fue nuestra compañera Estela la que nos despertó: ” …no podemos decirles lo que es correcto sentir, ni tampoco juzgarles por no querer ver…..”-dijo. Y así entendimos que si nuestro objetivo era generar un cambio, teníamos que crear curiosidad, tener conocimiento y herramientas para saciarla lo justo y, por encima de todo, había que provocar reflexión.

Y así es como lo hacemos ahora. Seguimos llamando a la puerta de las emociones pero invitamos a salir a ternura, asombro, esperanza, interés, amor… A veces se asoman a la puerta rabia y tristeza y las invitamos a que se expresen y nos digan qué necesitan. Rabia necesita crear y, si se la sabe escuchar, es capaz de generar alternativas insospechadas. Tristeza es sabia y señala donde duele; necesita su espacio, como todas.

Aunque nos gustaría prescendir algún día de ella, culpa siempre se cuela por algún hueco para recordarnos que aún nos queda por aprender y que el camino se hace andando.

¿Quieres caminar con nosotr@s? Síguenos para aprender a desarrollar competencias que fomenten el pensamiento crítico en niños/as y jóvenes. No te pierdas el próximo post en el que empezaremos a conocer para qué sirven las emociones.

Sonia Callejas Martín